06/02/2021

AÑO DE SANTO DOMINGO EN VILAMARXANT (Valencia)
5 de febrero de 2021

Esquema de la homilía del P. Martín Gelabert, O.P.



- Gracias al párroco, a D. Juan José Llamedo, por la invitación.

- Felicidades a este pueblo, a sus habitantes, por tener presentes en una de sus mejores instituciones a dos santos tan grandes como son San Francisco y Santo Domingo. Son dos buenos titulares para un colegio y dos buenos modelos para los niños, los jóvenes, los padres y madres de familia. Vamos a fijarnos en uno de estos dos grandes modelos, ya que este año 2021 celebramos los 800 años de su muerte, o sea, de su entrada en el cielo. Porque para los cristianos, y para todos, lo que pasa es que los cristianos lo sabemos, al final de nuestra vida no nos espera la nada, nos esperan los brazos amorosos de Dios.

- ¿Y qué es lo que vemos cuando miramos a este modelo, a esta referencia que es Domingo de Guzmán? Vemos a un hombre apasionado por dar a conocer a Jesucristo, por predicar el evangelio. Esta pasión fue la que hace 800 años le condujo a fundar la Orden de Predicadores, conocida como los dominicos. Pero es mejor llamarla Orden de Predicadores. No de predicadores de cualquier cosa, sino de predicadores de la fe. En tiempos de santo Domingo una fundación así era muy necesaria. Santo Domingo se encontró con dos problemas: los herejes cátaros, que predicaban bien y daban ejemplo de vida evangélica, pero no estaban en comunión con la Iglesia. El otro problema era que los Obispos y los encargados de predicar en aquella época, además de hacerlo mal, llevaban una vida alejada del evangelio, poco ejemplar. Santo Domingo quiso que sus frailes no solo predicasen bien, sino que estuvieran en comunión con la Iglesia y vivieran tal como lo pide el Evangelio. Para que predicasen bien les envío a las mejores universidades de Europa, para que estuviesen bien preparados y formados.

- El mundo actual sigue necesitando escuchar la buena noticia de Jesús, porque Jesús y su Evangelio responden a lo que todos, de una u otra forma, buscamos. Esta buena noticia debe predicarse de forma alentadora, comprensible y positiva, tal como hacía Domingo. De Domingo se dice que es predicador de la gracia y se sabe que era un varón lleno de misericordia. Cuenta sus biógrafos que, ya desde su infancia, Domingo se entristecía a la vista de las miserias ajenas.

- Hay un acontecimiento famoso del joven Domingo que viene bien recordar aquí. Una gran hambre sobrevino en la región de Palencia. Domingo se compadeció profundamente de los pobres y les fue entregando sus pertenencias. Llegó un momento en que sólo le quedaba lo que más apreciaba, sus libros, que eran algo más que sus libros, pues en los márgenes de aquellos manuscritos debían estar sus propios apuntes. Entonces pensó: “¿Cómo podré yo seguir estudiando en pieles muertas, en pergaminos, cuando hermanos míos en carne viva se mueren de hambre?”. Más dramática, si cabe, es esta otra escena de la vida de Domingo: un día llegó a su presencia una mujer llorando y le dijo: "Mi hermano ha caído prisionero de los sarracenos". A Domingo no le queda ya nada que dar. Decide venderse como esclavo para rescatar al esclavo.

- Esta compasión es la que se despierta cuando durante su viaje por el Sur de Francia se encuentra con la herejía cátara que se aprovechaba de la ignorancia de la gente para desviarles de la fe católica. La misma compasión que le hacía orar con lágrimas por los pecadores. Los que vivieron con Domingo cuentan que estaba siempre alegre, que su cara permanecía siempre feliz y radiante, excepto cuando se encontraba con cualquier clase de sufrimiento. Entonces, nos dicen, su rostro se entristecía y sus lágrimas fluían sin cesar. La compasión de Domingo se hace oración y su oración viene suscitada por la compasión, convirtiéndose así en una oración solidaria. En realidad, la compasión fue una característica de toda su vida. La oración de Domingo era tan compasiva y universal que, según cuentan los testigos de su canonización, oraba hasta por los condenados en el infierno y pedía para ellos la misericordia divina.

- Detrás de Domingo: podríamos citar a muchos, me limito a citar a los más famosos, algunos valencianos: Vicente Ferrer, Catalina de Siena, Bartolomé de las Casas, fray Angélico, Raimundo de Peñafort, Luís Beltrán, Jacinto Orfanell (La Jana, Castellón), Jacinto Castañeda (Játiva) Martín de Porres, Francisco Coll.

- Santo Domingo era un hombre acción y un hombre de oración. Lo que animaba su oración, su trabajo y su predicación era la misericordia. Varón lleno de misericordia. Todas las noches pasaba muchas horas en oración. Durante el día pasaba muchas horas predicando, consolando y ayudando a los demás, repartiendo alegría por donde pasaba. Santo Domingo era un hombre alegre. Era muy devoto de la Virgen. En todas estas cosas, Santo Domingo puede ser un buen modelo para nosotros: oración, testimonio de nuestra fe cristiana, formación, alegría, cuidado de los pobres. Para hacer estas cosas tan fundamentales no hace falta hacerse dominico, aunque si alguno quiere ser dominico yo le digo enseguida donde tiene que ir. No necesariamente fraile o monja. Hay dominicos seglares. También fraternidades sacerdotales. Ya desde los orígenes Santo Domingo reunió en torno a sí no solo a los frailes; antes fundó a las monjas; y desde el inicio había también grupos de seglares y sacerdotes diocesanos que colaboraban con él. Bien, dejo eso. Lo importante es que todos, a ejemplo de Domingo, estamos llamados a ser testigos de la fe, a vivir una fe seria y por tanto a tener una buena cultura de la fe, a ser personas de oración, y a traducir en nuestras vidas, en todo lo que hagamos, la misericordia de Dios. Eso a lo que tanto nos exhorta el Papa Francisco puede ser un buen resumen del espíritu y de la vida de Santo Domingo: un hombre lleno de misericordia, y por eso, un hombre abierto a Dios y abierto a los hombres.




Imagen de Santo Domingo 
Parroquia de Vilamarxant


El P. Martín incensa el altar de Santo Domingo



      El vínculo de la Parroquia de Vilamarxant, de Valencia, con Santo Domingo de Guzmán viene de la creación de un colegio de enseñanza que la señora Dominga Zamora realizó mediante una fundación y que confió a las Dominicas de la Anunciata. Estas hermanas estuvieron presentes en Vilamarxant hasta el año 1998 en que el colegio "San Francisco y Santo Domingo" pasó a ser titularidad de la Parroquia. Este Año de Santo Domingo se inscribe en los diferentes actos de homenaje que se desarrollan por todo el mundo con motivo del VIII Centenario de la muerte de Santo Domingo, acaecida en Bolonia el 6 de agosto de 1221. Con ese motivo, habrá actos diversos cada mes, a lo largo del año. Se desea aprovechar el Año de Santo Domingo para realizar un proyecto pastoral para la Parroquia y un Proyecto Educativo de Centro para el colegio.






05/02/2021

TRAS LOS PASOS DE SANTO DOMINGO 3

    Cecilia era una muchacha de 17 años cuando conoció a Santo Domingo. Era una joven monja de Santa María in Tempulo. Domingo entró al monasterio para intentar cumplir con el mandato del papa: reformar las monjas de Roma. Honorio III quería que en la Ciudad Eterna se pudiera reeditar una Domus Praedicationis como aquella que, desde 1206, era la raíz y alma de todo un proyecto de Iglesia, y  así se lo expresó a las monjas de Prulla y a los railes de Toulouse en una carta. El mismo Domingo le contó al papa que en 1218 había creado en Madrid una casa semejante a Prulla. Y Honorio III soñaba con algo así en su diócesis.

    Sor Cecilia cuenta que Domingo había venido muchas veces a visitarlas. Les hablaba con dulzura y firmeza a la vez. Y con convicción. Es un varón evangélico. Y a las personas que tienen como fuente vital el seguimiento de Jesucristo, se les nota que no fingen ni pretenden comer el coco a nadie. Domingo ofrece a aquellas hermanas, atadas a sus oropeles familiares, optar por una vida cristiana verdadera. Hubo quienes, al principio, se resistieron. Pero Domingo tiene un especial atractivo... tiene la empatía del apóstol y el don de conmover hasta la adhesión.

    Es sabido que Domingo tiene una especial sensibilidad hacia los más vulnerables. Y más aún hacia aquellas personas que están prisioneras y vejadas en su libertad. Sorprende que sor Cecilia diga que el predicador no imponía, sino que proponía una opción evangélica asociada a la vida de los apóstoles. Varias veces visitó a aquellas hermanas prisioneras de los caprichos de sus familias, de las deudas inmobiliarias (sobre ellas pesaba una hipoteca imposible de pagar) y, sobre todo, prisioneras de sus miedos. Cuenta sor Cecilia que Domingo superó con creces esos miedos. 

    Las monjas sabían que si querían resucitar de sus mediocridades tenían una gran oportunidad que la Iglesia les ofrecía. Pero osaron tentar al Espíritu Santo: "este icono lleva aquí desde el siglo VII; aceptamos tu propuesta y ser trasladadas a San Sixto pero si el icono regresa a su casa, como ya hizo milagrosamente en otras dos ocasiones, nos desvinculamos del compromiso". Domingo debió de mirarlas con una compasión infinita. Y aceptó el reto. Aún así, dejó pasar unas semanas para que las hermanas pudieran orar y reflexionar sobre su decisión. Bien sabía lo que se hacía.



Restos de Santa María in Tempulo (Roma)

El icono llamado Madonna di san Sisto
el icono que estaba en Santa Maria in Tempulo
y fue trasladado por Santo Domingo
Se trata del icono más antiguo
que representa a la Virgen María.